No más excusas, mamás

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¿Quién no ha empezado el año con un propósito de ser más saludable, o bajar de peso, o hacer ejercicio?  ¿Cuántas verdaderamente cumplimos ese propósito?  Me incluyo, porque lo he tenido muchas veces, y no fue hasta hace 4 meses que realmente empecé.

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Quien me conoce sabe que amo comer, sobre todo, postres, y que nunca fui tan fan del ejercicio, la verdad, era un poco perezosa.  Prefería muchas veces hacer una siesta, tomarme una copa de vino, o cualquier cosa, antes que hacer ejercicio.

Pero, durante este tiempo que realmente he estado haciendo ejercicio (o intentando), me he dado cuenta que lo que había hecho para no empezar, fue poner excusas.  Siempre dije que “no tenía tiempo”, pero ahora he descubierto que no se necesitan horas, realmente no se necesita mucho más que unos minutos al día, y mucha motivación. ¿Cuántas excusas no he usado o he escuchado de amigas? El tiempo, no consigo una actividad que me guste, no tengo dinero para pagar gimnasio o similares, no tengo ropa de ejercicio, siempre hay algo que hace falta, la realidad es que lo que hace falta, son ganas.

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Ahora que empecé, les puedo contar cómo lo hice o qué cosas me han funcionado:

  1. Estar clara de qué fin es el que me motiva: ya sea adelgazar, estar fit, ser más saludable, bajar colesterol, etc, la clave es mantener eso en mente todo el tiempo.   Cada vez que alguien me ofrece un pedazo de pastel, cuando veo un helado que me gusta, o cuando vamos a comer el fin de semana, preparo la fuerza de voluntad y pienso que el fin de semana u otro día, comeré algo que me gusta.  Siempre intento darme gustos, pero intento planearlos también porque sino, termino comiendo una bolsa de chocolates y 5 pedazos de pastel cada día.  Muchas veces guardo esos “cheat meals” para los días que voy a juntarme con amigos, o que haremos algún plan en familia.  no-mas-excusas-7
  2. Adiós a la excusa de “no tengo tiempo” para el ejercicio: la verdad es que es una excusa.  Por más que parezca mentira.  He hecho ejercicio a las 11 PM, aunque sean 10 minutos ó 20, no importa, lo que logre, valdrá la pena.  Y es que una amiga me dijo una vez, que a ella le servía pensar “me arrepentiré más de no hacer ejercicio que de hacer”, y tiene razón, cuando caigo ante las excusas, siempre me arrepiento, cuando me fuerzo a levantarme y correr, me siento orgullosa.   La verdad es que ahora no hay que moverse de la casa, puedes hacer todo desde allí, yo uso aplicaciones como la de Sweat de Kayla Itsiness, pero hay muchas otras que pueden funcionar igual. no-mas-excusas-6
  3. Planear metas a corto/mediano plazo es mejor que gastar por adelantado para “forzarnos” a hacer ejercicio: Caí varias veces ante esto, pagué clases de pilates en paquete, años de gimnasio, y kits completos de ejercicio para “forzarme” a hacerlo, y no es un secreto que jamás funcionó.  El resultado era una versión de mí frustrada porque no tenía ni el cuerpo ni el dinero.  Ahora en cambio, planeo mis semanas, a veces hasta dos semanas, qué días haré ejercicio, cuáles no y cómo puedo compensarlos.   Ir poco a poco, semana a semana, tener un plan y gastar solamente si es un “premio” es lo que más me ha funcionado. no-mas-excusas-8
  4. Escoger la hora de mayor energía para el ejercicio: No todos funcionamos de la misma forma durante el día.  Yo por ejemplo, siento que nunca tengo energía, en las tardes/noches, definitivamente no, y en las mañanas tengo muchísimo sueño (amo dormir, la alarma suena al menos 6 veces para que la escuche).  Por lo tanto, decidí que era mejor pelear contra el sueño, porque de igual forma me tengo que levantar, que pelear con el cansancio, porque mi cuerpo lo que necesita es descansar, y me ha funcionado hasta ahora.

Como les decía, es lo que me ha funcionado a mí, pero las invito a que prueben.  Las que tienen el ejercicio como un propósito del año, del mes, o de la vida, las invito a empezar por 10 minutos, ¡10 minutos, no son nada!, luego ir pasando a una semana, dos semanas, hasta hacerlo un hábito.  Se los digo en serio, no se arrepentirán.

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Encontrando el balance como mamá

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balance-mama-2El 2016 fue un año donde tuve que tomar decisiones, tuve que escoger entre hacer unas cosas y otras no. Fue el año donde aprendí a balancearme como mamá de dos y mamá trabajadora.  Fue un año donde intenté.  Intenté hacerlo todo.  Hasta que un día desperté, con ojeras, pero no estaba durmiendo en mi cama, estaba cuidando a mi hija de un año y me había quedado dormida, sí, con ella bajo mi cuidado.  Quien la conoce sabe que es tremenda, es capaz de destruir una habitación en un segundo y de caerse 20 veces en el intento, por lo tanto, no puedo perderla de vista.  Y con ella, nada más que con ella, me dormí.  Me asusté muchísimo, pero era obvio que iba a pasar algo así.  Estaba más cansada que nunca.  Mi cuerpo no iba a aguantar.  Y es que no me dormí 1 minuto, fue como si hubiera hecho una siesta porque hasta soñé.   En ese momento decidí que hacer todo, no es para mí.  Y no es que no vaya a seguir intentando, pero es un tema de prioridades.

Esposo/pareja.  Hijos.  Trabajo.  Ejercicio.  Ir de un lugar a otro.  Dormir.  Tiempo.  Todo es tiempo.  Y no hay tiempo para todo.  Más adelante tendré tiempo para otras cosas.  Y aunque no todo el mundo lo entiende, yo sé que es lo correcto.

Esto fue lo que aprendí el año pasado al respecto:

 1. Está bien dejar ciertos sueños o planes en pausa, pero no lo hago por mis hijos, lo hago por mí.  No me gusta decir, ni escuchar, de “hacer sacrificios” por los hijos.  No quiero culparlos a ellos de decisiones que tomo para encajar en mi definición de “buena mamá” o “buena esposa”. Nunca he escuchado a nadie decir, por mi esposo hice el sacrificio de no salir con otros hombres.  No es un sacrificio, es una decisión, algo que se quiere.  Lo mismo siento con los hijos.  Obviamente hay cosas, como dejar de dormir cuando son recién nacidos, que puede ser sean un sacrificio, pero mi punto es que siempre existen opciones, todo en esta vida son decisiones.  Por ejemplo, el año pasado decidí que no iba a enfocarme en escribir en el blog, escribí cuando pude, que resultó ser casi nunca, porque no tenía tiempo.  Y el tiempo que tuve libre, lo usé para pasar más tiempo con mi esposo, o hacer otros proyectos pequeños.  ¿Si me encantaba escribir todas las semanas? ¡Me encantaba! Pero decidí ponerlo en pausa porque llegó un punto donde me generaba más estrés porque no estaba cumpliendo una meta que tenía conmigo, y quería poder hacerlo bien.  Así que fue la mejor decisión. ¿Lo extraño? ¡Claro! Pero ya habrá más tiempo para eso, por ahora, hay cosas más importantes para mí.

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2. La salud debe entrar en las prioridades. No es que haya tenido ninguna situación de salud que me haya hecho darme cuenta de esto, pero, después de pasar casi 3 años entre embarazos, post parto y amamantar, quería volver a sentirme bien conmigo.  Eso me llevo a uno de los cambios más importantes del año pasado, introducir el ejercicio como parte clave de mi vida.  A pesar de que hacía deporte mínimo dos horas a la semana, no era suficiente, por mi naturaleza ansiosa y estar siempre en estrés, no lograba sentirme mejor.  Empecé a correr y a hacer ciertos ejercicios en mi casa, incluso introduje una dieta (que cumplí como por dos meses – el mayor tiempo que he logrado hacer dieta en años), y esto me sirvió no solo para bajar de peso, sino para sentirme mejor conmigo misma.  Por si les sirve, utilizo un app llamado Sweat de Kayla Itsines, me encanta.  Aún tengo muchos hábitos que mejorar, como convertir la dieta en un estilo de vida y en especial, dormir más, pero ahora es una prioridad, antes no lo era.

3. Por último, pero no menos importante, está bien decir que no.  Parte de lo que más me cuesta, porque sigue siendo difícil, es decir que no a ciertos planes.  A veces, tengo la agenda llena, y sigo haciendo más compromisos.  Tuve días en los que literalmente no tenía un minuto ni para comer, todavía tengo días así, pero hacer compromisos de más, con otras personas o conmigo misma, termina siendo un desastre.  El resultado era estar drenada de energía, y  además, quedaba mal con la mitad de las personas, así que decidí que habían cosas que podían esperar.  El supermercado puede esperar.  Salir con los amigos puede esperar.  El mundo no se cae por perder un evento, por no comer con una persona, por no ir al comprar algo, por no ordenar. No.Pasa.Nada.

Queremos creer que es posible hacerlo todo, pero es mejor aceptar cuando las cosas en nuestro plato son suficientes, hay personas que pueden tener más, otras menos, pero todos somos diferentes.  Así que las invito a ver qué cosas son suficientes para llenar su plato, y a enfocarse en hacer ésas tan maravillosamente bien, que no les va a hacer falta nada más.

¡Feliz año a todas!

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