ALGÚN DÍA EXTRAÑARÉ ESTA ETAPA

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Hay días cargados de llantos, gritos, berrinches, no quiero comer, no quiero dormir, no me quiero bañar.  Tu voluntad es única, firme, me reta en esos días.

Rabietas de los tres

Pero luego te veo.
Te veo y digo, la verdad, es que voy a extrañar esta etapa.
Veo como los problemas se resuelven con un sticker.
Veo tu emoción solo porque estamos jugando juntos.
Veo la inocencia con la que vas conociendo todo lo que es nuevo para ti.
Veo ésas ganas de entender el mundo.
Veo tu mirada, con ojos que brillan como diciendo “Wow! Amo a esta mujer!”.
Veo tu sonrisa gritando “Mira mamá, soy muy rápido.”
Veo como agregas palabras a tu vocabulario (mal pronunciadas) pero con todo el afán de darte a entender, “copocotón (melocotón)”.
Veo como te ves en el espejo luego de que te peino, y te descubres y dices “Soy muy guapo”.
Veo como te inventas un millón de excusas para no ir a dormir.
Veo como entras al supermercado y sabes donde están colocados los carritos, y seleccionas, sabiendo cuáles tienes y cuáles no.
Veo como juegas carritos, pelota, juegas como niño grande.
Veo como entras al parque tan independiente y decidido.
Veo como te acuerdas de todo lo que te decimos.
Veo como reemplazaste el chupón por cuentos de cuna.
Veo como aprendiste a bañarte parado.
Veo como aprendiste a vestirte…o casi.
Veo como sabes lo que quieres, y no dejas que nadie te diga lo contrario.
Veo como vas aprendiendo a lavarte los dientes.

Veo todo.

Extrañando etapas

Veo todo, y me doy cuenta que has crecido.  Veo y me impresiono de pensar que hace un par de años eras un bebé.  Veo y no puedo creer lo rápido que pasa el tiempo.  Veo y temo que mis oportunidades de besarte y abrazarte serán cada vez menores.  Veo ese cordón, que te tuvo pegado a mí 9 meses, estirarse cada vez más.  Veo y me doy cuenta que el tiempo se me va, que esta etapa es tan corta.  Veo y la disfruto.

La disfruto tanto.

Disfruto tus te extraños, tus te quieros y sufro con tus “mama no”.  Disfruto verte ser feliz y deseo con toda mi alma que tu sonrisa dure para siempre. Disfruto ser expectadora de tus juegos, de tus conversaciones, de tu vida, pero sobre todo, disfruto ser tu mamá.

Y es que esta etapa pasará, con sus berrinches, sus llantos y sus gritos.  Pero pasarán también tus ojos brillantes cuando me ves, tus besos empapados en mi mejilla, tu “mami mira mira”, tus “mami acompañame”, tu inocencia tan linda, tus palabras inventadas, todo eso pasará también… Y sé, lo sé, que extrañaré esta etapa. Te extrañaré.

Te extrañaré como eres ahora, pero amaré al que serás.

Estoy segura.

Etapas pasan

¿Qué es ser mamá?

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Ser mama

Ser mamá es cambiar tu vida entera, por personas que se convierten en tu vida.  Es llenarte de huellas: arrugas, estrías, ojeras, morados, estómago flácido, que, aunque nunca soñaste tener, son una consecuencia de tus sueños.

Ser mamá es pasar noches en vela cuando tus hijos están enfermos, noches en vela reclamando que no quieren dormir, noches en vela queriendo que estuvieran durmiendo en su cama, desde que son bebés hasta que son adolescentes.  Es querer silencio absoluto cuando están durmiendo, para poder tener minutos de paz.  Es temer a sonidos durante la noche porque pueden significar que se levantaron.  Es extrañarlos aún cuando creías que no lo harías.

Ser mamá es pasar días despeinada, sin reconocerte, porque no tienes tiempo de ser tú.  Es pasar horas arreglando a tus hijos, y dejar solo minutos para ti.   Es cambiarlos varias veces al día, cuando tu apenas tienes tiempo para cambiarte.  Es terminar los días como si hubieras corrido una maratón, cuando todo lo que hiciste fue quedarte en casa con los niños.

Ser mamá es aguantarte el llanto cuando tus hijos te lastiman para no asustarlos.  Es llorar en silencio por el cansancio extremo.  Es reír a carcajadas en las noches recordando.  Es terminar los días con dolor de espalda por correr agachada.  Es sentir que los brazos te tiemblan cuando tus hijos tuvieron un día difícil y quisieron pasar en ellos todo el tiempo.

Ser mamá es vivir preocupada por todo, por si está bien, por su desarrollo, por su felicidad, por el cupo en el colegio, porque no sabes si tiene amigos, por si come, por si no come, por todo.  Ser mamá es sentir que nunca estás haciendo suficiente, aunque estás haciendo todo.  Ser mamá es dudar de tus decisiones todos los días, pero saber que no existen respuestas correctas o incorrectas.   Ser mamá es tener miedo de estar haciendo lo correcto.  Ser mamá es sentir que no sabes nada, cuando probablemente sabes lo suficiente.

Ser mamá es sonreír como adolescente enamorada cuando ves una foto de tus hijos o cuando recuerdas una travesura.  Ser mamá es querer que crezcan pero al mismo tiempo querer que sean bebés para siempre.  Ser mamá es reírte de travesuras cuando sabes que deberías estar enojada.  Ser mamá es frustrarte cuando no obedecen, aunque sabes que estás interrumpiendo la diversión.

Ser mamá es saber que no tendrás tiempo para ti, pero aún así, tratar de hacerlo.  Ser mamá es sentir a veces que no tienes vida.  Es olvidarte de que ésta, es tu nueva vida.

Ser mamá es dudar de si eres buena o mala.  Ser mamá es llenarte de dudas por tantos sentimientos y tantas emociones.  Ser mamá es llorar de alegría, de tristeza, es llorar.  Ser mamá es saber que la felicidad está en los pequeños momentos, no solo en las cosas grandes.

Ser mamá es ser pintora, escultora, artista que vivirá siempre tras bambalinas, moldeando una obra de arte.  Ser mamá es querer que tus hijos sean los protagonistas de su historia, aún con la tentación de controlarla.

Ser mamá es sentirte como tu primer día de clases cuando vas a ver a otras mamás.  Es compararte, aun cuando no tienes comparación.

Ser mamá es lo más maravilloso, a pesar de ser el reto más grande de tu vida.

Ser mamá es saber que nadie te agradecerá todos los días, pero sentirte agradecida por cada día.

Ser mamá es sentirte débil, cuando probablemente no hay nadie más fuerte.

Ser mamá es tener superpoderes, pero sentirse sin poder.

Ser mamá es ser una persona extraordinaria, que se siente ordinaria.

De mamá a mamá ¡Feliz día de la madre! ¡Gracias por todo!

A mis amigas sin hijos

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Grupo de Amigas-168

Desde hace tiempo me he debatido en qué decirles.  Mi vida ha cambiado tanto que a veces no tenemos cosas en común.

¿Se acuerdan cuando hablábamos todos los días? ¿O cuando podíamos comentar el sábado de como había estado nuestra noche del viernes?

Creo que si les digo qué hice el viernes: bajar fiebre, limpiar un par de nalguitas sucias, sacarme leche mientras cenábamos, preparar la ropa de la natación, ir a la farmacia (porque siempre hay algo que hace falta, no necesariamente medicinas), y, cuando llegó el plan más esperado, acostarnos a ver una película, nos quedamos dormidos; seguramente se espantarían.  Probablemente no más de lo que las espanté los primeros meses cuando nació mi primer bebé, con mis llantos de desvelos, mi frustración de la lactancia o simplemente mi cansancio extremo.

Pero quiero que sepan que soy inmensamente feliz, aunque las arrugas en mis ojos, o las estrías en mi vientre parecieran decir otra cosa.

Eso no significa que tener hijos sea la única razón de felicidad.  Y si no está en su plan de vida, las entiendo perfectamente.  Porque aunque sea feliz, a veces envidio su libertad, a veces envidio la capacidad que tienen para descansar, o sus planes espontáneos, sus viajes sin cargar con millones de maletas, sus viajes con amigas, sus almuerzos sin convertirse en pulpo, sus idas al cine, sus carreras prominentes, pero sobre todo, el tiempo, el tiempo que tienen para devorarse el mundo.

¿Si lo volvería hacer? Mil y un millón de veces sí.  Aún con lo que trae, volvería a tener a mis hijos, siempre.  ¿Si tendré más? No lo sé.  No me pregunten eso.  Estoy en una fase de supervivencia, hay días que no sé ni cómo se llaman mis hijos, o qué día es, o si mi blusa combina con mi pantalón, muchísimo menos sé si tendremos más hijos.  Con los que tengo, tengo las manos llenas y el corazón también.

Sé que si ustedes ven el caos en el que se ha convertido mi vida, dudan de si quieren eso para ustedes.  Y es que yo no lo escondo, es difícil, es caótico, es agotador, pero es maravilloso.  A veces les muestro solo el lado terrible y no las bombardeo con los primeros aplausos, la primera gateada, los primeros pasos, las primeras sonrisas, será que me acostumbré a poderles decir todo, y las uso para desahogarme.

Sea cual sea su decisión, si quieren tener hijos o no, si pueden tener hijos o no, yo las apoyaré.  Porque si algo he descubierto es que por más increíble que sea, es una decisión que te cambia la vida.  Demasiado.  Así que sea cual sea en la fase en la que estén, disfruten el tiempo antes de tenerlos, o su tiempo si nunca los tendrán.  Disfruten las cosas triviales, una ducha larga, una comida caliente, manejar escuchando su música a todo volumen, dormir hasta tarde, dormir todo el día, dormiiiir, disfruten de dormir, hacer ejercicio sin presión de tiempo, hacer planes sin planear, disfruten todo.  Porque más adelante van a disfrutar, pero estas pequeñas cosas, seguro las van a extrañar.

Lo que puedo decirles sin lugar a dudas, es que las extraño como nunca.  Extraño poder estar en la misma página que ustedes, aunque sé que es imposible, extraño poder buscarlas para consejos, extraño poder hablar por horas.  Lo extraño.

Sé que probablemente no he sido la mejor amiga para ustedes.  Tengo tantos roles ahora, que me cuesta ser esa amiga que está presente en todo momento, esa amiga que puede acompañarlas en sus planes, en sus experiencias, esa amiga que siempre está allí.  No significa que no quiera hacerlo, quiero que sepan eso.

El día que estén en la misma fase que yo, me podrán llamar a deshoras, llorar en mi oído, sea cual sea su estilo de ser mamá, las entenderé completa y absolutamente, y sobre todo, seré feliz, feliz de compartir con ustedes el camino de la maternidad.

Foto por David Photoimagen

Acelerando las etapas de nuestros hijos

Acelerando las etapasHace mucho tiempo escuchaba una canción que decía “Caminar contigo es tan maravilloso, pero no debemos correr, sería peligroso” de Servando y Florentino.  Me encantaba esa canción.  Pero a veces como mamás se nos olvida hacer esto.  Nos convertimos en impacientes.

Nuestro primer bebe es una emoción tan grande, que queremos que todas las etapas lleguen demasiado rápido.  Darle su primera comida, introducir alimentos nuevos, cambiar la silla del coche, son ejemplos de cosas que aceleramos sin darnos cuenta si nuestro bebé está o no listo.

Cuando cumplen 4 meses no podemos esperar la hora de darles comida, cuando comen frutas y verduras no podemos esperar el momento de darles pollo, carne, y de ir introduciendo cada día más cosas… Estamos tan ilusionadas.  Pero a veces, nos aburrimos antes que los niños, solo porque ya nos cansamos de darle zanahoria por ejemplo, no significa que tengamos que darle otra cosa.  Cada cosa a su tiempo.

Con mi segunda bebé, me he vuelto mucho más relajada en cuanto a cambio de etapas, y me he dado cuenta de que hay etapas que aceleramos sin darnos cuenta, y que de igual forma van a llegar, solo es cuestión de semanas.

Tal vez me he relajado mucho, mi hijo tiene más de 2 años y aún duerme en cuna, usa pañal, chupón (pepe) y toma tetero (pacha).  A veces me estreso.  A veces creo que lo estoy atrasando.  Pero realmente él no está listo para dejar estas etapas.  Y ahora me he preocupado más por lo que él necesita que por lo que yo quisiera hacer…

Me imagino que así será siempre, siempre nos vamos a ilusionar con lo que viene, pero creo que debemos aprender a disfrutar más lo que estamos viviendo. Si aún no están listos para comer, si aún no están listos para gatear, si aún no están listos para pararse, si aún no están listos para caminar, si aún no están listos para correr, si aún no están listos para volar… Dejemos que vayan a su ritmo, a su tiempo.

Es difícil hacerlo, claro, estamos acostumbrados a querer ir siempre hacia adelante, pero esperar, disfrutar el presente es el mejor consejo que me han dado, porque las etapas no regresan, y cuando menos sientas tendrás un niño corriendo a tu alrededor mientras ves videos de cuando se arrastraba antes de gatear, tendrás a un niño que no quiere que lo cargues mientras ves esas fotos donde tu cuerpo sale en una posición extraña por tener en tus brazos a tu bebé inquieto, cuando sientas habrán crecido.

Como saben, para mí, la etapa de bebé es más difícil que la etapa de toddler.  Pero no sé si la viviré de nuevo en el futuro, no sé si volveré a tener en mi hombro una cabecita, no se si volveré a dormir a alguien meciendola con un abrazo, no sé si volveré a escuchar esos ohs, ahs, las sonrisas a carcajadas por un espejo, y los gritos, no sé.  Así que ahora disfruto.

Sorpréndete de los avances, cargalo, observalo comer, arrastrate, camina, corre, escucha, salta con ellos… ¡Goza! Cada etapa trae sus retos.  Pero hay algo que todas sentimos más adelante, y es nostalgia, nostalgia cuando tu bebé deja de ser bebé.

Mis mañanas ahora son de mis hijos

Mananas para mis hijosMananas para mis hijos 2Cuando salí de maternity leave, mi plan era un poco egoísta, me estaba tomando casi 1 año, así que creí tener tiempo para todo.  Quería estar con mis hijos pero también añoraba tiempo para mí.  Claro está hice todo un plan que funcionaría perfecto para poder dedicarme varias horas al día, y al mismo tiempo aprovechar a mi toddler y a mi bebé.

La vida me ha enseñado que desde que tengo hijos, “el plan” o esa imagen perfecta solo ocurre en mi cabeza, y ésta vez no fue la excepción.  Mi hijo se enfermó y lo tuve que sacar del colegio, así que “el plan” quedó truncado desde el primer día.

Al principio me sentí demasiado frustrada, he trabajado desde la universidad, y sentía que me merecía por lo menos las mañanas.  Luego me frustré aún más porque tenía todo un listado de cosas “personales” esperando y simplemente no podía avanzar.

Doctores, supermercado, bancos se volvieron los lugares frecuentados, y ni hablar de hacerme un manicure/pedicure, prácticamente una tarea imposible, había otras cosas en la lista mucho más importantes.

Cualquiera diría que debo agradecer por este tiempo, agradecer la oportunidad de estar con ellos, y lo agradezco.  Pero, también es difícil que cada vez que me siento a avanzar en lo que tenía pensado, alguno de los dos pide ser cargado, cuando estoy listas para abrir la computadora, escucho un “mamaaaaaá”… y en ese momento pienso ¿por qué no me dejan hacer nada?  La pregunta que me hacía todos los días con desesperación, ¿por qué no me dejan avanzar en nada?   Hasta que tomé una decisión.  Decidí que no iba a preocuparme más por mi lista, varias cosas pueden esperar, pero estar con mis hijos no.

No ha sido fácil tomar la decisión, tenía muchas metas para este tiempo, quería construir en 8 meses lo que no había logrado hacer en años de mi vida.   Y sí, probablemente no volveré a tener meses así, y volveré a una vida de correr todo el tiempo donde mis minutos libres son 100% para mis hijos, pero tendré que hacer que las cosas funcionen.

No voy a mentir, todavía hay días que pienso que debería enfocarme en mí estas semanas antes de regresar a trabajar, terminar todo lo que creí que iba a terminar, avanzar todo lo que había planeado avanzar, cumplir con lo que quería cumplir… No es que haya renunciado a mis planes, a mis sueños, para nada, pero, por el momento, lo único que puedo hacer es dedicarles un poco de tiempo, pero mucho menos tiempo que el “planeado”, las fechas con las que me había comprometido conmigo misma han sido aplazadas.

Ir a la piscina, hacer galletas, jugar con espuma, hacer carreras, ba ilar, cantar, han sido las actividades que se adueñaron de esas horas que había planeado para otras cosas, sé que nadie me va a devolver este tiempo con mis hijos, así que por ahora, no hay mejor meta que disfrutar esas sonrisas la mayor cantidad de horas al día que pueda, ya que gozándomelos a ellos es que tengo la seguridad de que esta decisión fue la correcta, que esas metas aplacé realmente pueden esperar.

Algún día tendré mis mañanas, algún día tendré mis tardes, algún día tendré días completos para hacer las cosas que quiero hacer ahora, probablemente falte mucho para eso, pero al mismo tiempo, no falta nada, los niños crecen tan rápido, que cuando sienta estaré sola sentada en la computadora esperando que alguien venga corriendo a gritar “mamaaaaaaaaaaaaá” cuando quiero hacer algo para mí.

Mamá está muy cansada para jugar

Dias como hoy

(Post in English below)

Necesito que entiendan a mamá por unos minutos hoy.  Hay días donde el cansancio que siento es extremo.

Días como hoy donde cada vez que uno de ustedes llora por un juguete, yo quiero hacer el mismo tipo de berrinche pero para que me dejen dormir unos minutos.

Quiero pedirles perdón, porque honestamente estoy demasiado cansada para jugar.  Los escucho.  Créanme.  Escucho sus llantos por cierto juguete.  Llantos por mi atención.  Quisiera poder responder, pero mi cuerpo no lo logra.  Sé que lo único que quieren es jugar, pero no tengo las fuerzas.

Hoy no tuvieron una mamá, tuvieron una mombie (mamá zombie), que lo único que hacía era cuidar que no se mataran entre ustedes, que sobrevivieran la hora de juego.  Sé que necesitan más que eso, pero necesito que entiendan que días como hoy, estar despierta, cambiarles los pañales, darles de comer, limpiar los desastres, y acostarlos a dormir, es todo lo que puedo ofrecerles, no tengo nada más que dar.

Hoy jugaron por 1 hora con mi cámara, el lente terminó súper sucio, el control inalámbrico cubierto de babas, y mi tarjeta de memoria con 1,000 fotos donde si mucho hay 3 rescatables (como la que coloco aquí), pero no importaba porque era la única forma de entretenerlos sin llantos.  Días como hoy les dejaré jugar con juguetes de mamá si lo piden, les presto todo lo que quieran mientras no represente riesgos.  Días como hoy, pueden aprovechar.

Necesito que entiendan que, en nuestra vida, habrán días así.  Días donde mamá está pero no está, días donde mamá se acostará en el piso en vez de bailar y cantar canciones, días donde mamá estará un poco más viendo el celular que celebrando cualquier cosa que ustedes hayan hecho, días donde recibirán más regaños que abrazos, días donde verán más lágrimas que sonrisas… y saben qué, mamá se lo merece.  Pero aún así, les pido perdón.

No se rindan conmigo, sigan insistiendo en jugar, pero háganlo mañana, después de unas horas de sueño en la noche, prometo ser de nuevo la mamá que inventa juegos para ustedes, que canta canciones y que se ríe de las travesuras.

Pero mis niños, hoy, hoy mamá necesita descansar.

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I need you to understand mommy today.  There are days when I feel extremely tired.  

Days like today that every time one of you cries over a toy, I want to throw the same type of tantrum for a nap.  

I want to say I’m sorry.  Because honestly, I’m too tired to play.  I hear you.  Trust me, I do.  I hear your screams over a toy.  I hear your screams over attention.  I wish I could respond, but my body doesn’t make it.  I know all you want to do is play, but I have no strength.  

Today you didn’t have a mom, you had a mombie (mom-zombie), and all she could do was keeping you from killing each other, help you survive playtime. I know you need more than that, but I need you to understand that, days like today, being awake, changing your diapers, feeding you, cleaning up your mess and put you to sleep is all I can offer.  I have nothing else to give. 

Today you played for over an hour with my camera, the lens ended up filled with little fingerprints, the remote drooled, and my memory card with over a thousand pictures from which I could only rescue three (including the one from this post), but it didn’t matter, because I didn’t want you to cry. Days like today you can play with mommy’s toys, as long as they’re not dangerous.  Days like today, you can take advantage. 

I need you to understand that in our life, we will have days like that.  Days when mommy is here but she’s really not here, days when mommy will lay down on the floor instead of dancing and singing, days when mommy will spend the afternoon in her phone instead of celebrating what you’re doing, days when you will get more scolds than hugs, days when you will see more tears than smiles… and you know what? Mommy deserves those days.  But still, I’m sorry.

Please don’t give up on me, keep insisting on playing with mommy, but do it tomorrow, after a few hours of sleep, I promise I will be that mommy again, that mommy that makes up games, that sings songs and laughs at your antics.  

But my dear children, today, today mommy needs to rest. 

La visita de mi nueva pancita a la playa

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(Post in English below)

Después de tener un hijo tu cuerpo cambia.  Pero después de tener dos hijos en dos años, tu cuerpo cambia muchísimo más.

Y no es cuestión del peso.  Si estás en esta situación entiendes.  Entiendes las inseguridades.  Hay mujeres que lo saben manejar mejor que otras, para mí, es difícil.

Sé que las estrías son mis cicatrices de guerra, sé que la pancita desaparecerá (espero) eventualmente, pero todavía me cuesta ver la imagen del espejo.

Mi mejor amiga me dijo que no entendía por qué me sentía así si mi estómago nunca fue plano (para eso son las mejores amigas, para bajarnos de las nubes de un empujón), y tiene razón, nunca he sido súpermodelo (ni cerca) pero ahora es tan diferente a como era antes, que me cuesta más aceptarlo.

No quería ir a la playa porque no quería que nadie me viera, pero necesitábamos cambiar de escenario en familia, así que no pude objetar por algo así.  Para las que pasen una situación similar en la que todavía no están cómodas con su cuerpo actual, les dejo tres tips:

  1.  Un traje de baño que te cubra lo que necesitas cubrir: sé que la teoría dice que no debería sentirme insegura, pero en la práctica eso no sucede solo con chasquear los dedos.  Muchas de nosotras tenemos una parte del cuerpo que, si está cubierta, nos hace sentir más tranquilas, decide cuál y busca un traje de baño que lo haga. Yo no supero mis estrías, y simplemente no quiero que nadie las vea, así que quería algo que me las cubriera sin verme tan “mamá”.  Así que me compré un par de “trikinis”, que son como bikinis pero unidos del frente, y me encantaron.  No hacen magia, pero al menos no se ven las estrías y me dan un poco más de forma.
  2. Complementa con accesorios: cuando no nos sentimos tan bien, los accesorios ayudan a darle ese toque que hace falta.  Para la playa hay sombreros, lentes, collares, pulseras, aretes, kimonos, etc… Mil opciones.  Un poco de coquetería ayuda.  Yo soy fan de los sombreros, pero cada quien tiene ese elemento que la hace sentir mejor.
  3. Vístete con ropa que te sientas cómoda pero bonita: si vas de vacaciones no tienes tampoco por qué estar vestida como un maniquí, pero si no te gusta cómo te ves puedes hacer un poco más de esfuerzo, por ejemplo usar vestidos en vez de shorts y t shirts.

Recuerda que tu cuerpo cambia día a día, así que la actitud es super importante, no tienes nada que esconder en realidad, pero si eres como yo, seguramente quieres esconderte completa.  No lo hagas.  Piensa que estás en una etapa de transición, tomará un poco de trabajo pero vas a llegar a verte como quieres.

Así que a trabajar se ha dicho, ya que al menos para mí, esto no pasa solo así.

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After having a child your body changes.  After having two in two years, your body transforms into something you don’t recognize.  

It has nothing to do with weight.  If you’re going through it, you understand.  You understand the insecurities.  Although there are women that can manage it better than others, for me at least, it’s hard.  

I know that stretch marks are my war scars, I know the belly will go away eventually (or at least I hope so), but I still have a hard time looking at the image in the mirror.  

My best friend doesn’t understand why I feel this way, since I’ve never had a supermodel body, not even close (that’s what friends are for).  And she’s right! I shouldn’t feel like this, but I do, because my body is too different to what it was, and it’s harder to accept.  

So I did not want to go to the beach, but we needed it as a family.  I couldn’t object because I was not feeling comfortable with my body.  And to the beach I went.

For those going through something similar, I have three tips for you:

  1.  A bathing suit that covers what should be covered: I know that you shouldn’t feel insecure, but I can’t help it.  Most of us have a body part we don’t like to show, find yours and cover it, you will feel better.  For me it’s my stretch marks, I don’t want anyone to see them, so I wanted them to be covered by a bathing suit that didn’t make me look too old-fashioned.  I got a couple of trikinis, a bikini that has both pieces connected to each other, and I love them.  They don’t do magic, but they cover my stretch marks and add shape to my body.
  2. Accesorize: when we’re not feeling as pretty, accesorios contribute with reviving the look.  At the beach you have thousands of options, hats, sunglasses, necklaces, bracelets, kimonos, etc.  I’m a hats’ fan, but each woman has it’s own element to feel pretty.  
  3. Dress with comfi but pretty clothes: if you’re on vacation you don’t have to look like a mannequin all day long, but if you’re not happy with the way you look, you can do an additional effort, like wearing dresses instead of shorts and t shirts.  

Don’t forget that your body changes every day, that your attitude matters.  You have nothing to hide, but if you’re like me, you want to hide all of you. Don’t.  This is just a stage, it will take some work, but you’ll get to look like yourself again.   

Let’s work for it, because at least for me, it doesn’t happen just like that.

¡Estoy cansada de mi “Momiform”!

Momiform 1

Momiform 3 Momiform 2

(Post in English below)

Empecemos por qué es momiform: es una forma de llamar al uniforme de mamá, a aquello que tiendes a usar diariamente.

Con eso claro, que levante la mano la mama que no tiene un “momiform”! Al principio yo negaba tener uno, todos los días me visto diferente porfavooor, pero, ahora lo tengo clarísimo.

Espero que tu momifirm no sea pijama, si lo es, necesitamos una intervención urgente!

El mío no es pijama, pero un día, despues de verme en el espejo, me comí mis palabras, porque parecía pijama!  No es que yo sea un ícono de la moda, pero a mí, en lo personal, me encanta arreglarme y vestirme, digamos que hago el esfuerzo.  Es tan fácil caer en esa trampa de querer estar tan cómodas que terminamos estando en pijama todos los días. Y sí, estar en pijamas todos los días es un delito, porque realmente no conozco a nadie que se sienta bien haciéndolo.  Un día o dos, perfecto, pero luego de varios días empiezas a sentir que no eres tú, te ves al espejo y no te gusta lo que ves.  En especial luego de tener un bebé.

Al menos yo, luego de tener bebés, no me gusta verme en el espejo.  Siento como que estoy en el cuerpo de alguien más.  La pancita todavía está allí (el bebé no), ojeras, hinchazón, no, no… esa imagen es difícil para la autoestima.  Y sí, al final aprendemos a aceptar nuestras nuevas arrugas, manchas, estrías, etc… pero eso no quiere decir que sea fácil verte en el espejo, no quiere decir que de una vez piensas, wow, que belleza! Toma tiempo! Y creo firmemente que nos podemos apoyar en la ropa, los accesorios, el pelo, el maquillaje y la actitud para poder sentirnos bien con la imagen que refleja el espejo.

Entiendo que hay cosas desagradables en nuestro día a día, como manchas de comida, crayones, marcadores, vómito o incluso rastros dejados por un mal funcionamiento de pañal, que no hacen que tengamos deseos de vestirnos diariamente, hasta pensamos que vamos a arruinar nuestra ropa.  Pero, esta es nuestra nueva vida! Y nuestra vida ahora está rodeada de todas esas cosas, así que no importa si tu ropa tiene un millón de manchas, esas manchas se pueden quitar! Separa la ropa que realmente no quieres que se manche ya sea porque la tela es imposible de lavar, o porque te gastaste una millonada, y déjala para esos días en los que saldrás sin niños.  El resto, el resto es para usarse, o tendrás un museo en el clóset, porque, quién más la va a usar?

Mi momiform, como pueden ver en la foto, es shorts y t-shirt… TODOS los días.  Es lo más cómodo para dar pecho y para el clima de Panamá.  Sí, podría hacer un esfuerzo mayor y usar otro tipo de blusas, claro que podría, y lo hago a veces, en especial cuando voy a salir (con o sin hijos).  Y fue muy fácil, caer en que este momiform parecía pijama, shorts flojos, t shirts viejas o “vintage”, y había días que hasta mi pijama era más linda que lo que tenía puesto.  Así que decidí hacer 3 cosas que me ayudaron a cambiar ese momiform del que estaba realmente cansada.

1.  Que tu momiform sea acorde a tu talla actual: por favor dime que tu momiform te queda bien.  Si te queda pequeño, capaz lo mejor es usar aún tu ropa de maternidad por unas semanas más o, aceptar la realidad, y comprar tallas mas grandes.  Si te queda grande (que es lo más probable porque después de usar tantas veces algo tiende a quedar flojo), es básico usar correa (cincho), o también siempre es una linda opción comprar un par de ítems nuevos.

2.  Dale vida tu momiform: un par de accesorios pueden hacer una gran diferencia. Collar. Sombrero. Aretes. Lo que sea, un accesorio le da ese detalle que marca la diferencia entre pijama y no pijama. Nadie se pone un collar para dormir! Pijama look? No más!

3.  Ponle zapatos a tu momiform:  en lo personal, vivo en flip flops.  Pero, ultimamente, escojo siempre unos zapatos, y me los pongo aunque sea 5 minutos.  El escoger zapatos me hace de alguna manera sentir que tengo todo el look listo, y si tengo que salir corriendo, no salgo con flip flops.  Cualquiera que me conoce sabe que amo los tacones. Y he tenido que renunciar a la altura de los míos porque bebé + toddler + tacones muy altos no son una combinación muy práctica. Pero, he reemplazado los tacones altos por “tacón corrido” más bajo. Usa los zapatos que te hagas sentir mejor, altos o bajos.

No mas momiform pijamas!  Necesitamos renovar un poco nuestro momiform de vez en cuando, y si quieres cambiarlo por completo, bienvenida!  Hay muchas formas de cambiar de look sin dejar de ser tú, solo convirtiéndote en una versión mejorada de ti misma.  Empecemos por hacer una promesa todas juntas, “no pasaremos todo el día en pijama”, les parece? Podemos pasar un día o un par de días, en especial despues de una larga noche, pero no todos.

Yo hago el esfuerzo todos los días, al menos para que me vea mi esposo, o para verme yo en el espejo. Necesito sentir que todavía soy yo, una yo con una pancita más grande, unas ojeras más marcadas, unas arrugas más en los ojos y unos cachetes más grandecitos, pero yo al final.

Let’s begin with the definition of a momiform: it’s how we call a mom uniform, what you wear every day.

With that clear, raise your hand if you don’t have a momiform!  In the beginning I refused to believe I had one, come on, I dress differently every day.  But now, now it’s too clear for me.

I honestly hope pis are not your momiform.  If it is, we need an urgent intervention!

Mine is no pjs, but one day, after looking at myself in the mirror, I ate my words, it looked a lot like pjs! It’s not that I’m a fashion icon, I’m not, at all.  But personally, I love to get dressed and to try to look good.  It’s so easy to want to be so comfortable, that we end up spending our days in pjs. And yes, it’s a crime to do so, to be everyday in pjs, because I don’t know anyone who feels good about doing it.  One day or two, perfect, but after several days you start feeling like you’re not you, you look at yourself in the mirror and you don’t like what you see.  Especially after having a baby.

I hate looking at myself in the mirror after having babies. I feel like I’m in someone else’s body.  The bump (without the baby), the eyes, the swollen face, no no… it’s just too hard for my self esteem.  And yes, in the end we learn to accept our new wrinkles, stretch marks, etc, but that doesn’t mean that it’s easy to look at yourself in the mirror, it doesn’t mean that you initially think “wow I look amazing”.  It takes time! And I firmly believe that we can leverage in clothes, accessories, hair, make up and attitude to feel good about that image in the mirror.  

I understand that there are some nasty things in our day go day, food stains, crayons, markers, puke or even those stains left by a diaper malfunction, that makes us not wanting to get dressed every day, we even feel like we will get our clothes ruined.  But, this is our new life! And our life now it’s surrounded by those things, so no matter if your clothes have a million stains, those can be removed! Separate those clothes that you don’t want to get stained, whether it is because it is impossible to wash, or because you spent too much on it, and leave it for those days when you will go out without kids.  The rest, the rest is for wearing, or do you want to have a museum in your closet, because, who else will wear it if you don’t?

My momiform, as you can see in the pictures, are shorts and t shirts… every.single.day.  It’s the most comfortable thing for me for breastfeeding and for Panama’s heat.  Yes, I could do an effort and wear a different type of top, of course I could, and I do, sometimes, especially when I’m going out (with or without kids).  And with shorts and t shirts, it was soooo easy to have my momiform seem like pjs, loose shorts and old tshirts (vintage)… and there were days when my pjs were cuter than my outfit.   So, I decided to do 3 things that helped me change my momiform, since I was so over it. 

1.  Your momiform needs to be your current size: please tell me that your momiform fits you.  If it’s smaller, maybe you need to wear your maternity clothes a little bit longer, or, face reality and get new clothes, of a bigger size.  If it’s loose (that’s probably the case, since you wear it everyday), it’s a must to wear a belt, or maybe you could buy some new clothes, that would be nice.

2.  Lighten up your momiform: a couple accesories can make a huge difference.  Necklaces.  Hats.  Earrings.  Whatever.  An accesory can give your outfit a detail that sets the difference between a pj and a not pj look.  No one wears a necklace for bed right? No more pijama look for you.

3.  Add some shoes to your momiform: personally, I live in flip flops.  But lately, I’ve been choosing a pair of shoes as part of my outfit, and wear them at least 5 minutes.  Choosing a pair of shoes makes me feel like I have a full look ready, and if I have to go out, I’m ready, minus the  flip flops.  Anyone that knows me, knows that I love heels.  I’ve had to give up on the height, since baby + toddler + high heels are not a smart combination.  But, I’ve replaced those heels for lower wedges.  Wear the shoes you have to wear to feel better, high heels or flats.   

No more pijama momiforms!  We need to improve our momiform once in a while, and if you want to change it completely, you are very welcome! There are a lot of ways of changing your look without changing who you are, just becoming an improved version of you.  Let’s start by promising not to spend our days in pijamas, ok? We can spend one day or even two, especially after a long night, but not every day.  

I make an effort, every day, for my husband to see me, for myself.  I need to feel that I’m still me, a me with a bigger belly, puffiness, more wrinkles and bigger cheeks, but still me in the end.  

De una mamá con dos bebés a la mamá con uno

Mama de dos

(Post in English below)

De una mamá con dos bebés a la mamá que tiene uno,

Yo sé que te estás disfrutando mucho a tu bebé.  Me imagino.  Sé que hay momentos también en los que sufres.  Es normal.  Sé que también hay inseguridades.  Y por estas inseguridades, no disfrutas todo.  Y ya verás, si quieres tener otro hijo, lo primero que te dirán cuando quedes embarazada es “vas a disfrutarte más a este bebé”.  No creo que sea del todo cierto.   Sí, hay cosas que disfrutas más porque estás más relajada, porque no tienes ese miedo, pero no es lo mismo que cuando es sólo uno, simplemente porque ahora tienes dos (o tres)!

Hay momentos que quisiera haber disfrutado más con mi primer hijo, y por alguna razón u otra los di por sentado:

  1. Disfruta los baños en paz: cada vez que voy feliz de tener nuestro momento romántico de cantar canciones en el baño, chapotear, etc, llega corriendo mi toddler.  Si mi toddler puede ayudar, a veces.  Pero, el baño se convierte en un desfile de cuidados, “te puedes resbalar”, “cuidado no le eches agua en la cara a tu hermana”, “no, no te metas a la bañera”, “ese juguete es de tu hermana”, “noooo no tires ese juguete a la bañera de tu hermana”, “devuélveme el shampoo”, “no amor ahora no puedo irme de aquí”, “por favor dame unos minutos que estoy bañando a tu hermana”, y la mejor, “no te llenes la ropa de agua que ya estabas vestido (estabas)”.  Sí, habrá días donde por alguna razón lo logramos, pero si algo es lindo, es tener tu momento del baño todos los días.  Sin tener miedo a qué esperar hoy.
  2. Disfruta darle de comer tomándote tu tiempo: ok, me encanta leer los posts de la gente de “mi momento contigo” de cuando están dando pecho a sus bebés, o incluso cuando están dandole tetero (pacha) acurrucados, donde quieres que el tiempo no pase para poder quedarse un rato así.  Eso desapareció de mi vida.  A menos que mi toddler esté dormido, siempre estoy dando a mi hija de comer esperando que coma rápido, porque si toma más de 10 minutos, corremos todos peligro en la casa.  He intentado entretener a mi toddler con todo, legos, carros, películas, galletas, todo, pero es como si verme dando pecho fuera una actividad que debe ser saboteada.  Así que esos momentos de mamá y bebé a la hora de la comida se volvieron limitados, me encantaría poderme tomar 40 minutos con mi bebé en el pecho, pero hoy, esto ya es un sueño.
  3. Disfruta el tiempo en el que tu bebé hace siesta: las siestas sincronizadas son escasas, es todo lo que voy a decir.
  4. Disfruta mecer a tu bebé para dormir: a veces mi bebé llora porque estoy sola y no logra quedarse dormida con el ruido.  Llora y llora y llora.  Qué puedo hacer con mi toddler en ese momento? No lo puedo dejar fuera del cuarto.  Quisiera poder decir que le digo silencio y tiene la paciencia suficiente como para esperar que mamá duerma a la bebé, pero es irreal.  Así que esos momentos donde los meces escuchando música en tu cabeza se convierten en desesperantes porque cada vez que se están adormitando tu otro hijo decide gritar… y debes empezar de cero.  Creo que ya no puedo sentir más dolor en los brazos de intentar dormir a mi hija mientras mi hijo la despierta.   La consecuencia, dos mujeres llorando al mismo tiempo.
  5. Disfruta dormir a tu bebé y que no haya sonido en tu casa que lo despierte: con mi primer hijo, mi miedo era que una mosca hiciese ruido, ahora, temo tantas cosas más.  Bebé dormida, mamá o papá saltando de la felicidad, hasta que el  toddler decide que es el momento de derribar la torre de legos que tenía armada en su habitación, o de intentar sacar el juguete del fondo de la caja, para el cual hay que tirar todo al piso, o simplemente decide que es el momento perfecto para un berrinche acompañado de gritos.  Ya no sé si quiera si es a propósito.  Pero sé que cuando ella duerme debo correr a llevarlo a jugar lo más lejos posible de donde está, de lo contrario se acabó.
  6. Disfruta esos momentos de jugar los dos solos: eso se acaba, es obvio.  Y es reemplazado por algo incluso más lindo que es tener más jugadores.  Pero, a veces me da tristeza no poder tener eso con mi hija, y aunque nos la pasamos buenísimo los tres juntos (o los cuatro), es tan poco el tiempo que tengo para jugar solo con ella.
  7. Disfruta todos los primeros: con el primer hijo tenemos tanta prisa.  Ellos harán todo a su tiempo, no hay razón para adelantar las etapas.
  8. Disfruta un año sin enfermedades (o al menos varias semanas seguidas): con dos hijos, las enfermedades se convierten en algo semanal.

Disfruta todo.  Disfruta sin miedo.  Eres la mejor persona para cuidar a tú bebé.  Así que disfruta esos momentos donde todo es nuevo y sos tu y tú bebé.  Porque cuando tengas dos, sí, es increíble amar tanto a dos personas, cada uno tendrá cosas que te harán amarlos de diferente forma, pero hay momentos que jamás podrás tener, porque hay dos personitas ahora en tu corazón, hay dos personitas ahora en tus manos, hay dos personitas que quieres abrazar todo el día, hay dos personitas de las que no te querrás separar.

From a mom with two babies, to a mom with one,

I know that you are enjoying life with your baby.  I can imagine.  I know there are times when you suffer.  It’s normal.  I know you are also insecure.  And because of your insecurities, you’re not enjoying everything.  And you’ll see, if you want to have another baby, the first thing that people will tell you is that you will enjoy the new baby more.  I don’t think that’s entirely truth.  Yes, there are some things that you will enjoy more because you’ll be relaxed, because you’re not afraid anymore, but it is not the same as having only one, because now you have two (or three)!

There are moments I wish I would’ve enjoyed more with my first baby, and for some reason I took them for granted.

  1. Enjoy bathing your baby: each time I’m happy that I will get to have a romantic moment with my daughter during bath time, singing songs, playing with water, etc, my toddler comes.  Yes, my toddler could sometimes help.  But, bath time turns into a “watch-out time”.  “Be careful, you may slip”, “don’t throw water to your sisters’ face”, “nooo don’t get in the bathtub”, “that toy belongs to your sister”, “do not throw that toy in your sisters bathtub”, “give me back the shampoo”, “no honey, I can’t go with you right now”, “please give me a few minutes”, and the best one, “don’t get your self wet, you were already dressed”.  Yes, there are days on which for some reason, we make it.  But it is nice to know that you can have a peaceful bath time every day.  Without being afraid of what to expect.  
  2. Enjoy feeding your baby without time pressure: ok, I think it’s amazing that people call feeding time “my moment with you”, whether it’s breastfeeding or bottle feeding.  That moment when you want to stop time and just cuddle forever.  That moment disappeared from my life.  Unless my toddler is sleeping, I always have time pressure while feeding my girl, because if she takes more than 10 minutes, it could be dangerous for all of us.  I’ve tried entertaining my toddler with legos, cars, movies, cookies, everything, but it’s like he needed to sabotage my feeding time.  So those mommy and baby moments during feeding time are limited.  I wish I could spend 40 minutes with my baby on my chest, but today, that’s like a dream.  
  3. Enjoy nap time: babies sleeping at the same time is something that rarely happens, that’s all I’m gonna say.
  4. Enjoy rocking your baby to sleep: sometimes my baby cries because, while I’m alone, she cannot sleep with the noise.  She cries and cries and cries.  What can I do with my toddler during that moment? I cannot leave him out of the room!  I wish I could say “silence” and I wish he had the patience to stay still and quiet while mom sleeps the baby.  But it’s not real.   So those moments rocking my baby while listening to a soft lullaby in my mind become more and more maddening because every time she falls asleep, my toddler decides de scream, and I need to start from scratch.  I don’t think there is more pain than what I’ve felt in my arms while rocking my baby for hours.  The consequence is two women crying at the same time.
  5. Enjoy that your baby sleeps with no sounds that wake him up: with my first baby, mi worst fear was that a fly decided to make noise, now, I’m afraid of so many things.  Baby asleep means mom or dad jumping of happiness, until toddler that decides that it is moment of putting down the lego tower, or trying to take out of the toys’ box, something that’s on the bottom, for which he needs to throw every thing to the floor, or just the perfect time for a terrible tantrum.  I don’t know if he does it on purpose.  But I know that if she’s asleep, I need to take my son far away, or it will be over.
  6. Enjoy those moments of playing just the two of you: it’s obvios that this will be over.  It will be replaced for something even more amazing: to have more players.  But, sometimes I get sad that I didn’t get to have that with my daughter, even though we have so much fun the three of us (or even the four of us), I feel like my time only with her is too short.
  7. Enjoy every first: with our first baby we are in such a hurry  Slow down.  They will do everything eventually, no need move to the next stage beforehand. 
  8. Enjoy a year without sick babies (or at least several weeks in a row): with two kids, diseases become weekly.

Enjoy it. Enjoy everything.  Fear free.  You’re the best person to take care of your baby.  So enjoy those moments when every thing is new, and it’s just you and your baby.  Because once you  have two, yes, it’s incredible to love so much, and yes, each of them will have something that will make you love them more, but there are moments that you will never be able to have, because you have two little persons in your heart, two little persons in your hands, two little persons , two little persons you want to cuddle all day long with, two little persons you don’t want to be apart with. 

A ti mamá desvelada

Desvelos

(Post in English below)

A ti, mama de un niño que no duerme,

Es una de esas noches, las conozco perfectamente.  Sientes que vas a perder la cabeza, te transformas en alguien que no reconoces, simplemente quieres desaparecer.  Puede ser de noche o de día.  Puede que llores o no llores.  El factor común es que no puedes más, no puedes escuchar más ese llanto, no puedes ser paciente, y crees que esto de ser mamá no es para ti.  Muchas no lo entenderán, y la mayoría jamás lo aceptará, pero entre tu y yo, yo lo acepto, lo he sentido, lo he vivido.

Esa noche o día oscuro, recuerda tus derechos:

1. Tienes derecho a dejar llorar a tu bebé unos minutos:  sabes como esta de moda decir que tu hijo va a sufrir un daño irreparable si lo dejas llorar? Ignóralo.  Si estas cansada, desesperada y no puedes más, deja a tu bebe llorando en la cuna… La única cosa que realmente le hará daño a tu bebé es que reacciones con enojo hacia él.  Déjalo llorar, 5 ó 10 minutos no marcarán la diferencia, mientras que una sacudida o un pequeño golpe puede cambiar su vida para siempre, esto si, puede provocar un daño irreparable, llorar unos minutos no.

2.  Tienes derecho a huir por unas horas, un día, lo que quieras, o mejor dicho lo que necesites: pide ayuda y vete, deja tu leche, deja fórmula lista, lo que sea, pero tomate ese momento para energizarte y volver a ser tú.

3.  Tienes derecho a dormir en vez de bañarte: que si tu esposo o tu pareja van a verte vestida igual que cuando salieron por la mañana? No importa!  No te digo que no te bañes nunca, pero si necesitas dormir, hazlo, te sentirás mejor.

4.  Tienes derecho a no ver a nadie: tu pariste, cuidas a tu hijo, le das de comer, lo bañas, haces todo.  Por esto mismo, tienes derecho a no querer recibir visitas (aunque sean familiares).  Muchos dirán que eres apática.  No importa!  Ya regresaras a la sociedad cuando pases esta etapa, porque aunque no parezca, pasa.

5. Tienes derecho a una copa de vino, sola o acompañada: sí, a veces se necesita, puede ser una copa de vino, una taza de café o té, lo que sea que te ayude a relajarte… Hazlo. Solo hazlo. Tómate esos 15 minutos para ti.

6. Tienes derecho a encerrarte para ir al baño: a veces es difícil no poder ni siquiera ir al baño sola.  He tenido momentos donde hasta la nana termina en el baño cuando estoy allí! Cuando tu bebé duerme, o tienes a alguien que te ayude, enciérrate. Solo el hecho de poder hacerlo, te hará sentir mejor.

7. Tienes derecho a llorar: claroooo que puedes llorar! Lloremos juntas si quieres! Yo a la fecha todavía hay días que lloro.  Habrán días difíciles, semanas difíciles, meses difíciles, o puede ser que todo el primer año sea difícil, pero desahogarte ayuda a quitar ese peso de encima.  Llora, lloremos, creo que ya me encanta llorar.  Después de la tormenta siempre viene la calma, aunque sea por unos minutos.

8. Tienes derecho a ser egoísta en algo: esto es probablemente la que más me ayuda a mí.  Decidí en qué quería ser egoísta y no me iba a sentir culpable de serlo.  Al ser mamás compartimos todooo, nuestra comida, nuestro tiempo, nuestra vida.  Nos tenemos que sentir mal por no compartir un chocolate con nuestro toddler? Por favor! Ese chocolate es tuyo! Disfrútalo sin remordimientos.

Mañana que te levantes de esa noche, haz valer tus derechos.  Te hará cambiar la perspectiva, te hará sentir que todavía hay un pedazo de ti que no le pertenece a alguien más, que todavía tus deseos son importantes.  Y no pienses en la noche de mañana, o la que viene, o en cuándo vas a poder volver a dormir.  Un día a la vez.  Un día a la vez.

To you, mom of a child that doesn’t sleep, 

It’s one of those nights, I know how those are.  You feel like you will lose it, that you become someone you don’t recognize, you want to disappear.  Maybe it’s night time, maybe it’s day time.  Maybe you cry, maybe you don’t cry.  Reality is, you just can’t do this anymore, you cannot hear your baby crying anymore, you cannot be patient, and you feel that being a mom it’s not for you.  Many moms won’t get it, most of them will never accept it, but, between you and me, I accept it, I’ve felt that way, I’ve experienced it.  

Those dark nights or days, remember, you have rights:   

1. You have the right to let your baby cry for a few minutes: the new trend is to promote that your baby will suffer an irreparable damage if you let him cry.  Ignore that. If you’re tired, desperate, and you just can’t do it anymore, leave your baby in the crib… The only thing that will truly damage you baby is to have an angry reaction toward him.  Let him cry for 5 or 10 minutes, that won’t make a difference, while shaking him or hitting him could change his life forever.  This, could really cause irreparable damage, crying for a few minutes won’t.

2.  You have the right to run away for a few hours, a day, whatever you want, or whatever you need: ask for help and gooooo.  Pump yourself or leave some formula, whatever you do, take that time to energize and be yourself again.

3.  You have the right to sleep instead of taking a shower: what if your husband or couple finds you with the same outfit as when they left in the morning? Whatever! I’m not telling you to never take a shower, ever again, but if you need to sleep today, just go ahead and sleep! It will make you feel better.  

4.  You have the right not to see anyone: you had a baby, you take care of the baby, you feed the baby, you bathe the baby, you do everything. Every. Single. Thing. So if you don’t want to have any visitors (even if it’s family), don’t!  A lot of people will call you apathetic, let them! You will come back to society eventually, when you get through this stage, because even if it doesn’t feel like it, this too shall pass.

5. You have the right to have a glass of wine, alone or not alone: yes, sometimes we need it.   Maybe it’s a glass of wine, maybe it’s a cup of tea or coffee, whatever it is that helps you relax, do it.  Just do it.  Take those 15 minutes for mommy.

6. You have the right to close the bathroom door: sometimes it’s just hard not to even be able to go to the bathroom by yourself.  I’ve had times when even the nanny is there while I’m in there.  When your baby sleeps or when you have help, close the door. Just the fact that you can actually close it, will make you feel better. 

7. You have the right to cry: of course you can cry! Let’s cry together if you want.  I still cry.  There will be hard days, hard weeks, hard months, or maybe the whole first year will be hard, but letting it out will help you feel relieved.  Cry, let’s cry, I think I’m a fan of crying.  After the storm there’s always a rainbow, even if it’s just for a few minutes.

8. You have the right to be selfish with something: this is probably what helps me the most.  I decided what was the thing I was going to be selfish with, and I was not going to feel guilty about it.  If you are a mom you probably share everything, your food, your time, your life.  Do we really have to feel guilty about not sharing a chocolate with our toddler? Please! That chocolate is yours! Enjoy it guilty free.

Tomorrow when you wake up, know your rights.  It will help you have a new perspective, it will help you feel that a small piece of you doesn’t belong to someone else, that your wishes still matter.  And don’t think about tomorrow’s night, or the next one, or when will you be able to sleep again.  One day at the time my friend. One day at the time.