Encontrando el balance como mamá

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balance-mama-2El 2016 fue un año donde tuve que tomar decisiones, tuve que escoger entre hacer unas cosas y otras no. Fue el año donde aprendí a balancearme como mamá de dos y mamá trabajadora.  Fue un año donde intenté.  Intenté hacerlo todo.  Hasta que un día desperté, con ojeras, pero no estaba durmiendo en mi cama, estaba cuidando a mi hija de un año y me había quedado dormida, sí, con ella bajo mi cuidado.  Quien la conoce sabe que es tremenda, es capaz de destruir una habitación en un segundo y de caerse 20 veces en el intento, por lo tanto, no puedo perderla de vista.  Y con ella, nada más que con ella, me dormí.  Me asusté muchísimo, pero era obvio que iba a pasar algo así.  Estaba más cansada que nunca.  Mi cuerpo no iba a aguantar.  Y es que no me dormí 1 minuto, fue como si hubiera hecho una siesta porque hasta soñé.   En ese momento decidí que hacer todo, no es para mí.  Y no es que no vaya a seguir intentando, pero es un tema de prioridades.

Esposo/pareja.  Hijos.  Trabajo.  Ejercicio.  Ir de un lugar a otro.  Dormir.  Tiempo.  Todo es tiempo.  Y no hay tiempo para todo.  Más adelante tendré tiempo para otras cosas.  Y aunque no todo el mundo lo entiende, yo sé que es lo correcto.

Esto fue lo que aprendí el año pasado al respecto:

 1. Está bien dejar ciertos sueños o planes en pausa, pero no lo hago por mis hijos, lo hago por mí.  No me gusta decir, ni escuchar, de “hacer sacrificios” por los hijos.  No quiero culparlos a ellos de decisiones que tomo para encajar en mi definición de “buena mamá” o “buena esposa”. Nunca he escuchado a nadie decir, por mi esposo hice el sacrificio de no salir con otros hombres.  No es un sacrificio, es una decisión, algo que se quiere.  Lo mismo siento con los hijos.  Obviamente hay cosas, como dejar de dormir cuando son recién nacidos, que puede ser sean un sacrificio, pero mi punto es que siempre existen opciones, todo en esta vida son decisiones.  Por ejemplo, el año pasado decidí que no iba a enfocarme en escribir en el blog, escribí cuando pude, que resultó ser casi nunca, porque no tenía tiempo.  Y el tiempo que tuve libre, lo usé para pasar más tiempo con mi esposo, o hacer otros proyectos pequeños.  ¿Si me encantaba escribir todas las semanas? ¡Me encantaba! Pero decidí ponerlo en pausa porque llegó un punto donde me generaba más estrés porque no estaba cumpliendo una meta que tenía conmigo, y quería poder hacerlo bien.  Así que fue la mejor decisión. ¿Lo extraño? ¡Claro! Pero ya habrá más tiempo para eso, por ahora, hay cosas más importantes para mí.

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2. La salud debe entrar en las prioridades. No es que haya tenido ninguna situación de salud que me haya hecho darme cuenta de esto, pero, después de pasar casi 3 años entre embarazos, post parto y amamantar, quería volver a sentirme bien conmigo.  Eso me llevo a uno de los cambios más importantes del año pasado, introducir el ejercicio como parte clave de mi vida.  A pesar de que hacía deporte mínimo dos horas a la semana, no era suficiente, por mi naturaleza ansiosa y estar siempre en estrés, no lograba sentirme mejor.  Empecé a correr y a hacer ciertos ejercicios en mi casa, incluso introduje una dieta (que cumplí como por dos meses – el mayor tiempo que he logrado hacer dieta en años), y esto me sirvió no solo para bajar de peso, sino para sentirme mejor conmigo misma.  Por si les sirve, utilizo un app llamado Sweat de Kayla Itsines, me encanta.  Aún tengo muchos hábitos que mejorar, como convertir la dieta en un estilo de vida y en especial, dormir más, pero ahora es una prioridad, antes no lo era.

3. Por último, pero no menos importante, está bien decir que no.  Parte de lo que más me cuesta, porque sigue siendo difícil, es decir que no a ciertos planes.  A veces, tengo la agenda llena, y sigo haciendo más compromisos.  Tuve días en los que literalmente no tenía un minuto ni para comer, todavía tengo días así, pero hacer compromisos de más, con otras personas o conmigo misma, termina siendo un desastre.  El resultado era estar drenada de energía, y  además, quedaba mal con la mitad de las personas, así que decidí que habían cosas que podían esperar.  El supermercado puede esperar.  Salir con los amigos puede esperar.  El mundo no se cae por perder un evento, por no comer con una persona, por no ir al comprar algo, por no ordenar. No.Pasa.Nada.

Queremos creer que es posible hacerlo todo, pero es mejor aceptar cuando las cosas en nuestro plato son suficientes, hay personas que pueden tener más, otras menos, pero todos somos diferentes.  Así que las invito a ver qué cosas son suficientes para llenar su plato, y a enfocarse en hacer ésas tan maravillosamente bien, que no les va a hacer falta nada más.

¡Feliz año a todas!

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¿Qué es ser mamá?

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Ser mama

Ser mamá es cambiar tu vida entera, por personas que se convierten en tu vida.  Es llenarte de huellas: arrugas, estrías, ojeras, morados, estómago flácido, que, aunque nunca soñaste tener, son una consecuencia de tus sueños.

Ser mamá es pasar noches en vela cuando tus hijos están enfermos, noches en vela reclamando que no quieren dormir, noches en vela queriendo que estuvieran durmiendo en su cama, desde que son bebés hasta que son adolescentes.  Es querer silencio absoluto cuando están durmiendo, para poder tener minutos de paz.  Es temer a sonidos durante la noche porque pueden significar que se levantaron.  Es extrañarlos aún cuando creías que no lo harías.

Ser mamá es pasar días despeinada, sin reconocerte, porque no tienes tiempo de ser tú.  Es pasar horas arreglando a tus hijos, y dejar solo minutos para ti.   Es cambiarlos varias veces al día, cuando tu apenas tienes tiempo para cambiarte.  Es terminar los días como si hubieras corrido una maratón, cuando todo lo que hiciste fue quedarte en casa con los niños.

Ser mamá es aguantarte el llanto cuando tus hijos te lastiman para no asustarlos.  Es llorar en silencio por el cansancio extremo.  Es reír a carcajadas en las noches recordando.  Es terminar los días con dolor de espalda por correr agachada.  Es sentir que los brazos te tiemblan cuando tus hijos tuvieron un día difícil y quisieron pasar en ellos todo el tiempo.

Ser mamá es vivir preocupada por todo, por si está bien, por su desarrollo, por su felicidad, por el cupo en el colegio, porque no sabes si tiene amigos, por si come, por si no come, por todo.  Ser mamá es sentir que nunca estás haciendo suficiente, aunque estás haciendo todo.  Ser mamá es dudar de tus decisiones todos los días, pero saber que no existen respuestas correctas o incorrectas.   Ser mamá es tener miedo de estar haciendo lo correcto.  Ser mamá es sentir que no sabes nada, cuando probablemente sabes lo suficiente.

Ser mamá es sonreír como adolescente enamorada cuando ves una foto de tus hijos o cuando recuerdas una travesura.  Ser mamá es querer que crezcan pero al mismo tiempo querer que sean bebés para siempre.  Ser mamá es reírte de travesuras cuando sabes que deberías estar enojada.  Ser mamá es frustrarte cuando no obedecen, aunque sabes que estás interrumpiendo la diversión.

Ser mamá es saber que no tendrás tiempo para ti, pero aún así, tratar de hacerlo.  Ser mamá es sentir a veces que no tienes vida.  Es olvidarte de que ésta, es tu nueva vida.

Ser mamá es dudar de si eres buena o mala.  Ser mamá es llenarte de dudas por tantos sentimientos y tantas emociones.  Ser mamá es llorar de alegría, de tristeza, es llorar.  Ser mamá es saber que la felicidad está en los pequeños momentos, no solo en las cosas grandes.

Ser mamá es ser pintora, escultora, artista que vivirá siempre tras bambalinas, moldeando una obra de arte.  Ser mamá es querer que tus hijos sean los protagonistas de su historia, aún con la tentación de controlarla.

Ser mamá es sentirte como tu primer día de clases cuando vas a ver a otras mamás.  Es compararte, aun cuando no tienes comparación.

Ser mamá es lo más maravilloso, a pesar de ser el reto más grande de tu vida.

Ser mamá es saber que nadie te agradecerá todos los días, pero sentirte agradecida por cada día.

Ser mamá es sentirte débil, cuando probablemente no hay nadie más fuerte.

Ser mamá es tener superpoderes, pero sentirse sin poder.

Ser mamá es ser una persona extraordinaria, que se siente ordinaria.

De mamá a mamá ¡Feliz día de la madre! ¡Gracias por todo!